La Audiencia Nacional admite que la “certeza absoluta” sólo se obtiene con un certificado de nacimiento, pero descarta que con las pruebas realizadas se esté cometiendo un error al juzgarle como mayor de edad.
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Se ha realizado un total de seis pruebas, realizadas tanto por la médico forense adscrita a la Sala como por otro doctor especialista, José María Abadal. De estas exploraciones, cinco concluyen que tienen más de 18 años.
Así, el pleno de la sala de lo penal de la Audiencia Nacional sostiene que todas las pruebas médicas practicadas al joven somalí, detenido por participar en el secuestro del atunero español Alakrana, “sustentan de manera precisa y unívoca” la mayoría de edad del supuesto pirata.
Esto es lo que establecen los 18 magistrados que integran el pleno -sólo han estado 16 en la reunión- en un auto que declara la competencia del titular del Juzgado Central de Instrucción número 1, Santiago Pedraz, para investigar la participación del supuesto pirata por delitos de secuestro y asociación ilícita, ya que los hechos “han sido ejecutados y se están cometiendo a bordo de un buque español”.
En primer lugar se procedió a realizar una exploración física al pirata somalí Abdu Willy que indicó que había alcanzado la talla y el peso propios de la edad adulta, “lo cual no quiere decir que lo sea”, matiza el auto de la Audiencia Nacional.
Asimismo, en el Hospital La Paz se le realizó una radiografía de la mano izquierda, ya que el pirata es diestro, para estudiar su madurez ósea. Se utilizó el atlas Greulich-Pyle, un conjunto de radiografías tipo estandar para cada edad. Esta prueba determinó que la edad cronológica del paciente debería ser superior a 17 años.
Sin embargo, la tercera prueba que le practicaron al individuo fue otra radiografía de mano izquierda realizada por el doctor Abadal, que analizó a través de otro método, que consiste en asignar una puntuación a cada núcleo de osificación valorado según su
estadío madurativo. A través de este método numérico se concluye que la edad ósea
aproximada es superior a 18 años.
Además, el doctor Abadal también realizó una radiografía de cresta iliaca. Sin embargo, respecto a esta técnica radiológica, utilizada en clínica para medir el grado de fusión del núcleo apofisario del hueso iliaco, no existe referencia en la literatura médico-legal sobre su utilización para el diagnóstico de la edad, remarca el auto.
Dos últimas pruebas
En quinto lugar se realizó al joven pirata la radiografía dental panorámica, practicada también por el doctor Abadal, que le atribuye al tercer molar un grado de maduración que teóricamente alcanza a la edad de 19-20 años.
Sin embargo, diversos estudios han demostrado la influencia del factor étnico en la mineralización del tercer molar, por lo que, al no disponerse de atlas comparativos de la etnia correspondiente, debe añadirse un factor de corrección de -2años, es decir, en este caso, sería mayor de 17-18 años.
Por último, también se la ha practicado una radiografía y una tomografía computarizada de ambas clavículas, en las cuales se determina el grado de osificación de las epífisis mediales (esternales) de las clavículas.
Estas placas se comparan con los grados establecidos por Schmeling, una serie de estudios estadísticos para un rango de edad. En este estudio radiológico se informó: “presenta osificación completa del núcleo epifisario”, lo que equivale a un estadío 4 de
Schmeling, cuya edad mínima sería alrededor de 20,5 años.
Así, en el auto se recoge que se puede comprobar que “todas las técnicas de diagnóstico sustentan de manera precisa y unívoca la conclusión del perito, es decir, la mayor edad penal del imputado”.
Los magistrados establecen, de acuerdo con el informe forense, que el joven somalí ha alcanzado la talla y el peso correspondientes con la edad adulta y se han descartado enfermedades del crecimiento, que pudieran alterar este informe.